La menopausia, el regalo que nunca se termina: un viaje tan único como una huella digital y, a veces, igual de impredecible. Puede que no sea la idea de regalo que tiene la mayoría, pero lo cierto es que la menopausia llega cargada de sorpresas, desafíos y, sí, también de algunas risas en el camino.
El primer regalo
Recuerdo mi primer síntoma en un aeropuerto, en el extranjero. Una «ola negra» me envolvió mientras esperaba para embarcar y, honestamente, pensé que ME ESTABA MURIENDO. Mirándolo en retrospectiva, estaba entrando en la perimenopausia sin tener la menor idea, porque tenía poco más de 30 años. Con el tiempo, la «ola negra» y yo nos hicimos amigas y, ahora que sé que no me estaba muriendo, puedo reírme de aquello y de los otros regalitos que fueron apareciendo en el camino.
El regalo de la montaña rusa
Digamos que transitar la menopausia se sintió bastante parecido a una montaña rusa, con regalitos como cambios de humor, sofocos, pelo más fino, insomnio y —para mí, lo peor de todo— los sudores nocturnos, que fueron demasiado. Y esto viniendo de alguien a quien le gusta sentirse fresca e impecable todo el tiempo. En esa época aprendí a llevar toallitas corporales para refrescarme rápido, sobre todo viajando y yendo de reunión en reunión, o sentada sin moverme, porque los sofocos aparecían en los momentos más inoportunos. Podría habérmela hecho más fácil y pedir ayuda, pero lo atravesé a puro pulmón. Solo me permití dos cosas: un suplemento de colágeno y el entrenamiento de fuerza.
El regalo de la vitalidad
Resulta que el colágeno no es solo una cuestión de vanidad: también es vitalidad. Distintos estudios demostraron su capacidad para acompañar la salud ósea. Al perder estrógenos nos volvemos más propensas a la pérdida de densidad ósea, con mayor riesgo de osteoporosis. Así que, aunque la menopausia sea el regalo que nunca se termina, con una ayudita del colágeno —como complemento de cualquier otra cosa que estés haciendo o tomando para transitarla— podemos reírnos en la cara de los sofocos y abrazar este nuevo capítulo con gracia, humor y fortaleza.
El regalo de la fuerza
El entrenamiento de fuerza me ayudó a ganar masa muscular (el músculo quema más calorías que la grasa, incluso en reposo) y densidad ósea (reduciendo el riesgo de osteoporosis). Y con el aumento de endorfinas de cada sesión, también mejoró mi ánimo y mi bienestar general. Es importante entrenar con constancia, comer equilibrado, gestionar el estrés, practicar el autocuidado… ¡y tomar colágeno!
FORTE PLUS de GOLD COLLAGEN®
Fue formulado para mujeres de más de 40, con 8.000 mg de colágeno marino hidrolizado. Contiene vitamina D, que ayuda a cuidar la piel desde adentro, contribuye al funcionamiento normal del sistema inmune, al mantenimiento de los huesos y de la función muscular, y a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo. También aporta vitamina B6, que contribuye a regular la actividad hormonal, y vitamina B1, que contribuye al funcionamiento normal del corazón. Cuando los estrógenos bajan, es importante prestarle atención a la salud cardiovascular y mantenernos lo más saludables posible. Incluye además rúcula (Eruca sativa Mill), que ayuda a estimular el bulbo piloso para favorecer el crecimiento normal del pelo, con biotina que contribuye a mantenerlo sano.
FORTE AGELESS de GOLD COLLAGEN®
Contiene 12.000 mg de colágeno marino hidrolizado y extracto de azafrán, que contribuye al equilibrio emocional, ayuda a la relajación y a mantener un estado de ánimo positivo. Con biotina y vitamina B6, que contribuyen a la función psicológica normal y al funcionamiento normal del sistema nervioso. La vitamina B6 contribuye además a la formación normal de glóbulos rojos y a la regulación de la actividad hormonal.